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·11 min de lectura·Santiago VillarruelSantiago Villarruel·Product Manager

El roadmap de transformación digital que entregamos a nuestros clientes

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Cada proyecto de transformación digital empieza de la misma manera: presentamos un roadmap. Cinco fases, hitos claros, dependencias lógicas, plazos estimados. En una presentación se ve impecable. Los clientes asienten. Y después llega la realidad. Los requisitos cambian. Los presupuestos se revisan. Un quick win revela que la prioridad original estaba equivocada. El roadmap cambia -- y debería cambiar. Después de liderar proyectos de transformación digital durante más de una década, lo más importante que aprendí es que el valor del roadmap no está en seguirlo al pie de la letra. Su valor está en darle a todos un marco compartido para tomar mejores decisiones cuando las cosas inevitablemente cambian.

Fases y puntos de decisión de un roadmap de transformación digital
Un roadmap de transformación digital por fases con puntos de pivote incorporados

Este artículo recorre la plantilla de roadmap que usamos en Xcapit, por qué la mayoría de los clientes la modifica, y cómo diseñamos el proceso para que esos pivotes sean productivos en lugar de disruptivos.

Por qué la mayoría de los roadmaps de transformación digital fracasan

Las investigaciones del sector muestran consistentemente que entre el 60% y el 80% de las iniciativas de transformación digital no logran los resultados esperados. Las razones son notablemente consistentes entre industrias y tamaños de empresa, y casi no tienen nada que ver con la tecnología.

El primer modo de fallo es la rigidez. Las organizaciones invierten meses produciendo documentos de estrategia de 80 páginas y diagramas de Gantt que se extienden hasta el horizonte. El plan se convierte en un artefacto que hay que defender en lugar de una herramienta que hay que usar. Cuando la realidad diverge -- y siempre lo hace -- los equipos enfrentan una disyuntiva entre seguir un plan que saben que está equivocado o admitir que necesita revisión. La mayoría elige lo primero, porque cambiar de rumbo se siente como un fracaso.

El segundo modo de fallo es la ambición sin secuenciamiento. El equipo directivo quiere analytics con AI, un portal modernizado, workflows automatizados y una app mobile -- todo en 18 meses. Combinados, superan la capacidad de cambio de la organización. Nada se entrega porque todo depende de todo lo demás.

El tercer modo de fallo es la desconexión entre estrategia y operaciones. Un roadmap diseñado en una sala de directorio refleja intención estratégica. Las personas que realmente usan los sistemas todos los días tienen una comprensión fundamentalmente diferente de qué está roto y qué importa. Cuando el roadmap no incorpora su realidad, la tecnología resultante resuelve los problemas equivocados.

Nuestra plantilla inicial de roadmap: cinco fases

Cuando iniciamos un proyecto con un nuevo cliente, presentamos un roadmap de cinco fases como marco de partida. Enfatizo 'marco de partida' porque las actividades específicas dentro de cada fase se adaptan al cliente, y los límites entre fases se ajustan según lo que aprendemos. Las fases son Discovery, Quick Wins, Plataforma Core, Escalar y Optimizar.

Fase 1: Discovery (4-8 semanas)

Discovery es donde nos sumergimos en el contexto de negocio del cliente, su panorama tecnológico y sus dinámicas organizacionales. Entrevistamos a stakeholders de distintas funciones y niveles, auditamos sistemas existentes y flujos de datos, mapeamos procesos actuales e identificamos las brechas entre dónde está la organización y dónde quiere estar. El resultado no es solo un documento de requisitos -- es un entendimiento compartido que alinea a todos en prioridades, restricciones y trade-offs.

Fase 2: Quick Wins (4-12 semanas)

Antes de comprometernos con la apuesta grande, identificamos y entregamos entre dos y cuatro quick wins -- mejoras de alto impacto, bajo riesgo y alcanzables en semanas en lugar de meses. Pueden ser automatizar un proceso manual doloroso, construir un dashboard que elimine horas de trabajo en planillas, o integrar dos sistemas que actualmente requieren carga manual de datos. Los quick wins construyen confianza, generan impulso y -- de manera crítica -- revelan insights sobre la organización que informan el resto del roadmap.

Fase 3: Plataforma Core (3-9 meses)

Aquí es donde ocurre la transformación principal. Basándonos en lo aprendido en Discovery y Quick Wins, construimos la plataforma o sistema central que aborda la brecha de capacidad más importante de la organización. Puede ser una aplicación empresarial a medida, un sistema de soporte a decisiones potenciado por AI, un proceso basado en blockchain o una infraestructura de datos modernizada. El desarrollo sigue metodología ágil con sprints de dos semanas, feedback continuo de stakeholders y correcciones de rumbo regulares.

Fase 4: Escalar (continuo)

Una vez que la plataforma core está en producción y validada, la extendemos -- desplegándola en departamentos, geografías o casos de uso adicionales. Escalar es donde la inversión inicial se capitaliza, pero también introduce nueva complejidad en torno a capacitación, gestión del cambio e integración con sistemas que no tocamos en la Fase 3.

Fase 5: Optimizar (continuo)

Con la plataforma en producción y datos reales de uso fluyendo, cambiamos el foco a la optimización. Ajuste de rendimiento, refinamiento de funcionalidades basado en el comportamiento real de los usuarios, nuevas integraciones que extienden el valor de la plataforma y mejora continua guiada por datos en lugar de supuestos. Esta fase nunca termina realmente -- evoluciona hacia la cadencia normal de desarrollo de producto de la organización.

Por qué el 70% de los clientes modifica el roadmap

Esta es la estadística que sorprende a la mayoría: aproximadamente el 70% de nuestros clientes hace modificaciones significativas al roadmap después de la fase de discovery. No son ajustes menores -- son cambios significativos en alcance, secuenciamiento o prioridades. Y lo consideramos un éxito, no un fracaso.

El roadmap que presentamos al inicio es nuestra mejor hipótesis basada en conversaciones iniciales y experiencia con organizaciones similares. Pero una hipótesis no es un plan. La fase de discovery está diseñada para contrastar esa hipótesis con la realidad. Cuando los clientes cambian el roadmap, significa que el proceso de discovery funcionó -- están tomando decisiones basadas en evidencia en lugar de supuestos. La alternativa, seguir rígidamente el plan original a pesar de nueva información, es exactamente cómo fracasan las transformaciones.

Los pivotes más comunes

Después de decenas de proyectos de transformación, vemos patrones recurrentes en cómo cambian los roadmaps. Entender estos patrones puede ayudarte a anticiparlos y prepararte.

  • Reducción de alcance tras el choque con la realidad -- Discovery revela que la infraestructura de datos, el panorama de integraciones o la capacidad del equipo de la organización no pueden soportar el alcance original. En lugar de construir sobre cimientos inestables, reducimos el alcance de la Fase 3 y agregamos una fase fundacional para abordar las brechas. Se siente como un retroceso pero previene fallas mucho más costosas más adelante.
  • Cambios de prioridad tras insights de los quick wins -- Un quick win que iba a ser una simple automatización revela un problema de proceso más profundo, o el feedback de los usuarios sobre un entregable temprano redirige al equipo hacia una capacidad completamente diferente. Los quick wins son herramientas de diagnóstico disfrazadas de entregables.
  • Cambios de stack tecnológico basados en restricciones descubiertas -- La propuesta inicial asumía cierto stack tecnológico, pero el discovery revela requisitos de compliance, contratos existentes con proveedores o brechas de habilidades del equipo que hacen que un enfoque diferente sea más pragmático. Hemos tenido proyectos donde la arquitectura completa cambió después de auditar el panorama real de datos del cliente.
  • Extensión de plazos con preservación de alcance -- A veces el alcance es correcto pero el cronograma era optimista. Esto suele pasar cuando la fase de discovery revela más complejidad de integración o requisitos de gestión del cambio de lo anticipado. Preferimos extender el cronograma y entregar bien que comprimirlo y entregar mal.
  • Reordenamiento completo de fases -- Ocasionalmente, lo que planeamos como Fase 4 se vuelve urgente y necesita hacerse primero, o lo que planeamos como Fase 3 resulta ser menos crítico de lo que se asumió inicialmente. Las condiciones del negocio cambian, las presiones del mercado se mueven, y el roadmap debería reflejar la realidad actual de la organización, no la realidad de hace tres meses.

La fase de Discovery: qué hacemos realmente

Discovery es la fase más subestimada de cualquier transformación. Los clientes a menudo quieren saltearla -- saben lo que quieren, ya escribieron los requisitos, ¿podemos simplemente empezar a construir? La respuesta siempre es no. Lo que los clientes creen que necesitan y lo que realmente necesitan casi nunca coincide -- no porque los clientes estén equivocados sobre su negocio, sino porque la brecha entre un problema de negocio y una solución tecnológica está llena de supuestos que necesitan ser validados.

Realizamos entrevistas estructuradas con stakeholders en cada nivel. Los ejecutivos saben hacia dónde necesita ir la organización pero a menudo subestiman la complejidad de llegar ahí. Los mandos medios saben qué funciona realmente y qué se sostiene con parches. Los usuarios finales saben dónde vive la fricción real. Cada grupo tiene una pieza diferente del rompecabezas.

También realizamos auditorías técnicas de sistemas existentes, evaluaciones de calidad de datos y mapeo de integraciones. Los sistemas legacy a menudo tienen dependencias no documentadas que no son visibles hasta que mirás debajo del capó. Hemos tenido proyectos donde el enfoque completo cambió porque los datos del cliente estaban en mucho peor estado del que nadie se imaginaba -- construir una plataforma de analytics con AI sobre datos poco confiables es un ejercicio costoso en generar respuestas erróneas que se ven convincentes.

La estrategia de Quick Wins: confianza antes de la apuesta grande

Los quick wins cumplen tres propósitos más allá de su valor de negocio inmediato. Primero, construyen confianza. Antes de pedirle a un cliente que comprometa un presupuesto significativo en una construcción de plataforma de varios meses, demostramos que podemos entregar valor tangible rápidamente. La confianza se gana con entregas, no con presentaciones. Segundo, generan impulso organizacional. Cuando los empleados ven un proceso doloroso automatizado o un reporte que consumía horas generado instantáneamente, se convierten en defensores en lugar de resistentes.

Tercero -- y esta es la parte que la mayoría no ve -- los quick wins son operaciones de inteligencia. Cada quick win implica trabajar dentro de los sistemas, datos y procesos reales del cliente. Aprendemos cómo fluyen los datos realmente (versus cómo dice el diagrama de arquitectura que fluyen), qué tan receptivo es el equipo de IT a los pedidos de cambio, y cómo los usuarios interactúan con la tecnología. Estos insights dan forma directamente al diseño de la plataforma core en la Fase 3.

Cómo manejar la conversación de 'queremos todo ya'

Todo proyecto de transformación incluye el momento en que un stakeholder senior pregunta por qué no podemos hacer todo en paralelo. Construir la plataforma, implementar los modelos de AI y modernizar la infraestructura de datos simultáneamente. La lógica parece sólida: más recursos, más paralelismo, resultados más rápidos.

La respuesta honesta es que los flujos de trabajo paralelos crean complejidad de integración que crece exponencialmente, no linealmente. Tres flujos paralelos no requieren tres veces la coordinación -- requieren seis veces, porque cada uno debe integrarse con todos los demás. La sobrecarga consume la misma capacidad que se intenta maximizar. Más importante aún, la ejecución paralela elimina los ciclos de aprendizaje que hacen valiosas las fases secuenciales. Si estás construyendo la plataforma core mientras ejecutás quick wins, no podés incorporar lo que los quick wins te enseñan.

Manejamos esta conversación replanteando la velocidad. El camino más rápido al valor no es el que arranca todo simultáneamente -- es el que entrega capacidades validadas y usables en la secuencia más corta. Un equipo enfocado entregando una cosa bien cada seis semanas va a superar a un equipo disperso intentando cuatro cosas simultáneamente y sin entregar ninguna durante seis meses.

Cómo medir el éxito de la transformación

Uno de los errores más comunes en transformación digital es medir el éxito solo con indicadores rezagados -- crecimiento de ingresos, reducción de costos, participación de mercado. Estas métricas importan, pero se materializan meses o años después de que se hizo el trabajo. Si esperás a que los indicadores rezagados te digan si la transformación funciona, perdiste la capacidad de corregir el rumbo.

Establecemos indicadores adelantados al inicio de cada proyecto -- métricas que te dicen si vas por buen camino antes de que lleguen los resultados finales. Ejemplos comunes incluyen tasas de adopción de usuarios, tiempos de completado de procesos, scores de calidad de datos y satisfacción de los empleados con las nuevas herramientas.

  • Indicadores adelantados (medir semanal/mensualmente): tasa de adopción de usuarios, tiempo de completado de procesos, uptime del sistema, score de calidad de datos, satisfacción de los empleados con las nuevas herramientas, cantidad de workarounds manuales eliminados
  • Indicadores rezagados (medir trimestral/anualmente): impacto en ingresos, reducción de costos, mejora en satisfacción del cliente, time-to-market para nuevas capacidades, posicionamiento competitivo
  • Indicadores de salud (monitorear continuamente): velocidad del equipo y señales de burnout, acumulación de deuda técnica, estabilidad de integraciones, volumen y naturaleza de los pedidos de cambio

La distinción entre indicadores adelantados y rezagados también ayuda a gestionar las expectativas ejecutivas. Cuando un miembro del directorio pregunta '¿está funcionando la transformación?' a los tres meses, necesitás una respuesta más sustancial que 'lo sabremos en un año'. Los indicadores adelantados proporcionan esa respuesta con datos, no con optimismo.

Gestión del cambio: la parte no técnica que lo define todo

Una verdad incómoda que las empresas de tecnología -- incluyéndonos a nosotros, al principio de nuestra historia -- tardan en reconocer: la tecnología suele ser la parte fácil. Lo difícil es lograr que las personas cambien su forma de trabajar. Una plataforma perfectamente diseñada que nadie usa es un desperdicio de dinero perfectamente diseñado.

La gestión del cambio no es un taller que se hace antes del lanzamiento. Es un proceso continuo que empieza en discovery y nunca termina realmente. Durante discovery, identificamos las dinámicas organizacionales -- quiénes son los promotores, quiénes los escépticos, y qué iniciativas de cambio anteriores tuvieron éxito o fracasaron y por qué. Esta arquitectura social es tan importante como la arquitectura técnica.

Durante el desarrollo, involucramos a los usuarios finales como co-diseñadores desde el principio, no solo como beta testers en las últimas semanas. Cuando las personas participan en crear algo, se lo apropian. Cuando se les impone algo, lo resisten. También establecemos promotores internos que pueden traducir entre nuestro equipo y el de ellos, y que saben qué preocupaciones son legítimas versus resistencia refleja que desaparece una vez que las personas experimentan los beneficios.

La capacitación es la pieza final, y necesita ser continua, no de una sola vez. Diseñamos programas de capacitación que se alinean con cómo los adultos realmente aprenden -- práctica hands-on en escenarios realistas, materiales de referencia para tareas comunes, y canales de soporte accesibles para cuando se traban.

El roadmap es la conversación, no el documento

Después de años liderando proyectos de transformación, llegué a pensar en el roadmap no como un documento sino como una conversación estructurada entre nuestro equipo y la organización del cliente. El documento es solo el artefacto que captura el estado actual de esa conversación. Está hecho para evolucionar.

Las organizaciones que obtienen más valor de la transformación digital son las que abrazan esta dinámica. Usan el roadmap como herramienta de toma de decisiones en lugar de una lista de verificación de cumplimiento. Miden el progreso por el valor entregado, no por la adherencia al cronograma original. Y entienden que la respuesta 'correcta' rara vez es la que tenían al principio -- es la que alcanzaron a través de discovery, experimentación y adaptación.

En Xcapit, hemos guiado transformaciones en fintech, energía, gobierno y desarrollo internacional -- desde construir la infraestructura de wallet digital de UNICEF hasta modernizar plataformas empresariales para industrias reguladas. Cada proyecto ha reforzado la misma lección: un roadmap flexible y por fases ejecutado con disciplina y transparencia supera consistentemente a un plan ambicioso ejecutado con rigidez.

Digital Transformation Phases

Si estás planificando una transformación digital y querés un partner que construya roadmaps diseñados para evolucionar, nos encantaría conversar. Explorá cómo abordamos estos proyectos en /services/custom-software, o contactanos a través de nuestra página de contacto para hablar sobre tu situación específica.

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Santiago Villarruel

Santiago Villarruel

Product Manager

Ingeniero industrial con más de 10 años de experiencia destacándose en el desarrollo de productos digitales y Web3. Combina experiencia técnica con liderazgo visionario para entregar soluciones de software con impacto.

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